lunes, 25 de marzo de 2019

Actividad IV. Mi otro yo

Habitación 188.

4:50 am.


Hola. Mi nombre es Rary (pronunciado a lo inglés) McGonagall, ya entenderéis porqué.

Sé que es tarde, pero me acaba de sonar el despertador, o sea que para mí es relativamente pronto. Mi vuelo sale a las 6:00 am, ya tendría que estar en el aeropuerto, siempre dicen que es aconsejable llegar 2 horas antes de volar, yo nunca consigo llegar ni 1. Antes de irme, quería pasarme por aquí para contaros la nueva historia que estoy creando. De vez en cuando me da por escribir, no os creáis que es de seguido ni que tengo un Don o que se me da bien, ¡ni que me llamase Arte para tener una vida tan interesante e inquietante que contar! Pero me gusta, me relaja. 

Hace no mucho me propuse escribir un libro, he barajado varios títulos con los que creo que me sentiría identificada, mi preferido es Peonía y Gineta. Una historia paralela entre dos mundos, pensaréis que es un título un poco raro, pues bien, debéis saber que yo también lo soy, nada me identificaría mejor, ¿no? 

Esta historia que os venía a contar (que me encanta la cháchara y me voy por las ramas), trataría de dos amigos que viven en dos mundos diferentes; La Tierra 2 y Júpiter, y quieren hacer todo lo posible por salvarlos, ya que les acecha una nebulosa glotona, Medusa. Porque, ¿a quién no le inspiraría una nebulosa que pasa de ser creadora de estrellas a comerse mundos? Aunque... he estado pensando que, si me decido a ponerle ese título a mi libro, tendría que cobrarme los derechos de autor, porque la verdad es que no me gustaría ser el Brus Güéin de Batman (de Toledo). Porque, adorables lectores, si mi economía solo me llega para comprar un billete de ida… ¡ya me diréis cómo me las apaño! Espero que nadie sea capaz de contarle mi idea, ya que pasaréis de ser “adorables lectores” a solo “lectores". He dicho que es una opción, no la definitiva, así que tengo pruebas, ¡ajá!

Mientras pienso en más historias que escribir, un grito espeluznante hace que pegue un brinco de la cama, ¡qué susto!, viene de la habitación de arriba. Me doy cuenta de que queda menos de 1 hora para que mi vuelo salga, cómo no. Al final le tendré que agradecer a mi “querida” vecina, Karinano haber perdido el vuelo y haberme quedado para siempre en este edificio de locos. ¡Me voy volando! Nunca mejor dicho.


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