martes, 19 de marzo de 2019

Actividad IV. Mi otro yo

Mi nombre es Fortuna, aunque me podéis llamar Fortu, me gusta mucho más. Supongo que os estaréis preguntando qué clase de nombre es este para una perrita. La verdad que no sé muy bien porqué mi dueño Boro me puso este nombre. Bueno, o sí.


Debo confesaros que él es algo friki de la mitología, y mi nombre es el de la diosa romana de la suerte, hija de Júpiter.
Bien, en cuanto a mí, ya van siete años los que llevo viviendo con él. He de decir que cuando llegué solo éramos Boro, un armadillo y yo. Ahora, ¡somos muchísimos más en casa! No sé quién será el próximo en unirse a nuestra familia.
El otro día, vi que ponía en el buscador de Google “Cómo cuidar a un mono”. ¡Espero que no sea lo que parece! Y si lo fuera, ya haríamos algo para convivir todos juntos. No me puedo quejar, lo cierto es que tuve mucha suerte de que me encontrara ese día en la calle. 
Fue un día lluvioso, de mucho frío. Mi mamá me abandonó y llevaba unos días durmiendo bajo los coches, casi sin alimentarme. Ese día, tenía mucha hambre y unos olores me llevaron a la terraza de un conocido bar del centro de Castellón, llamado ‘El trébol’. En ese momento, salía Boro, quien me llevó a su casa, me curó unas heridas que tenía en el lomo y me dio de comer. Desde entonces, estamos juntos.
Ahora, nos vamos a mudar. ¡Nos vamos a México! Estamos todos como locos empaquetando nuestras cosas. No sabemos muy bien dónde vamos, ni cómo será la casa. Pero, estoy deseando recorrer sus kilométricas playas.

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